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Tortilla de patata sin huevo ni patatas, (para economías de “posguerra”)


Sello para las cartillas de racionamiento que utilizaremos en breve.

¡¡Marchando una ración de hambre!!.  Hoy toca una cuasi-tortilla de patata, “osease” una tortilla de patata (fantasma) ,+ásin patata ni huevo.

No os quejéis de los humildes ingredientes de esta tortilla deshuevada y despatatada.  Si los pilla un chef famosete, la concurrencia se come la “creación cheferiana” sin rechistar y orgasmando, eso sí, culináriamente, con las moléculas entre sus piernas palpitando a ritmo deconstruido. ¡¡Dios, que subidón!!, aullarían. Mis papilas gustativas han evolucionado con esta delicia hasta volverse oligofrénicas.

¡Tócate los dídimos!. ¿Cómo se puede conseguir una “tortilla sin-sin” en el mundo actual, en el que el verdadero ingenio escasea?. Esta sociedad evolucionada e inexpugnable muy alejada de las cartillas de racionamiento de la guerra civil española, época en donde la gente literalmente se buscaba las habichuelas como podía.

¿Cuánto tiempo disfrutaremos de los bocaditos de felicidad que disfrutamos actualmente y los canjearemos por algún equivalente de las cartillas de racionamiento de la guerra civil?. Si la situación economico-social sigue así, nos vendrá de perlas conservar esta receta, de la que hoy, ilusos de nosotros nos “descuajaringamos”. ¿Demagogia?, ¿exageración?… ojito a este dato de  JM Alvarez.

*Actualmente más de 43 millones de ciudadanos de Estados Unidos (EEUU) reciben cupones de alimentos con los que pueden comprar productos de primera necesidad, a precios inferiores. Estamos hablando de una superpotencia mundial desarrollada, no de Cuba, un país del Tercer Mundo, bloqueado y que no expolia recursos de otras naciones.
El Programa de Cupones para Alimentos sirve, aproximadamente, a uno de cada siete estadounidenses de los cuales la mitad son niños. No se trata de indigentes, sino personas que tienen trabajo pero perciben unos salarios tan miserables que les impide comprar a precios normalizados, de hacerlo así, no les alcanzaría para comer. ¿Se integrará EEUU de pleno derecho, en el lamentable club de los países del Tercer Mundo con el mayor presupuesto militar del planeta?

Con las antiguas cartillas, que se empezaron a usar durante el cerco de Madrid en la guerra civil, se tení­a derecho a 125 gramos de carne, 1/4 litro de aceite, 250 gramos de pan negro, 100 gramos de arroz, 100 gramos de lentejas o garbanzos, un trozo de jabón y un huevo. Como las cantidades no llegaban para llenar la barriga la gente tení­a que echarle ingenio. Los gatos se comían por liebres (de ahí “dar gato por liebre”), patatas a lo pobre, leche aguada, guisos de castañas y bellotas, achicoria por café y tortilla de patata sin patata ni huevo.

Y ahora la receta a guardar para la próxima posguerra:

Tortilla de patata  sin patata ni huevo para economías de “posguerra”.

* Hacerse con el mesocarpo, (que no “panda el cúnico”, que simplemente es la parte blanca de las naranjas situada entre la cáscara y los gajos).

* Se aparta y se pone en remojo a modo de patatas cortadas.

* Los huevos de la posguerra eran sustituidos por una mezcla formada por cuatro cucharadas de harina, diez de agua, una de bicarbonato, pimienta molida, aceite, sal y colorante para darle el tono de la yema.

¡Ya tenéis vuestra tortilla de guerrilla dehuevada y despatatada!.

 

 

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