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Púding de las sobras de los macarrones de yo no sé cuándo

¿Os toca los “anacolutos” cuando coméis macarrones y os sobran?. ¡Pues hala! ya tenéis el ingrediente principal del púding de la foto, que está la cosita muy mala para ir por ahí desperdiciando comida.

Púding de las sobras de los macarrones.

Puding-con-las-sobras-de-los-macarrones-del-domingo

Foto y receta de Hogarutil

Ingredientes para 4-6 integrantes del conjunto dentro del conjunto de la reunión para zampar.

* – 250 gr. de sobras de macarrones (ya sean a la bolognesa, carbonara… el caso es que tengan algo de salsita)
* – 200 gr. de jamón cocido (opcional)
* – 250 gr. de queso que funda bien
* – 1 cebolla y pimiento rojo u otro tipo de verduras si los queréis “enverdurar” un poco el púding
* – 4 huevos
* – Un yogur natural
* – Un vaso de nata líquida (opcional)
* – Queso rallado
* – Aceite de oliva
* – Sal y especias italianas (opcional)

1_ Saltea en una sartén con un chorrito de aceite las verduras hechas trozos pequeños que hayas elegido. Cuando estén a tu gusto (dente, blancas, casi papilla…sobre gustos no hay nada escrito), añade los taquitos de jamón y las sobras de los macarrones cocidos.

2 – Unta con mantequilla o aceite un molde para horno o microondas. Rellena el molde alternando con capas de la mezcla de los macarrones, y el queso fundente cortado en dados.

Bate en un cuenco el yogur, los huevos, la nata y una “flush” de sal. Vierte esta mezcla sobre todo el tinglado que has puesto en el molde y espolvorea con el resto del queso rallado.

3 – Hornea a 180° C durante 25-30 minutos o en el microondas hasta que veas que el huevo está bien cuajado. Deja que se temple antes de desmoldar.

Ingredientes silvestres y gratuitos para tus recetas: Jalea y Vino de Bayas de Escaramujo… y de cómo cagar en el campo

Hoy estrenamos la sección “ingredientes silvestres y gratuitos”, recolectados del campo, los parques públicos, los montes o bosques…

La primera de la serie jalea y vino de escaramujo (bayas de rosal)

Además para que vayas educadito para la recolección silvestre te incluimos un curso express de cómo cagar en el campo para no dejarlo hecho una mierda. No apto para urbanitas.

Los humanos (las humanas un poco menos, pero haberlas, haylas) cuando descubrimos un paisaje natural agradable (o también suele suceder en la casa de los suegros), nos entra un cierto instinto primario de marcarlo como les sucede a la gran mayoría de animales mamíferos. Pues nada, como buenos salvajes rousseaunianos y acogiéndonos a “el hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado” demos rienda suelta a todos nuestros instintos primarios pero eso sí, con educación. La falta de educación y concienciación se hace patente en en las inmediaciones de los parkings de las zonas de escalada (Albarracín, La Pedriza, Riglos…). Que te expliquen dónde evacuar y qué hacer con el resultado parece a priori una chorrada que todo el mundo suponemos que sabemos, pero debería ser una asignatura obligatoria en todos los cursos de actividades que se practican en la naturaleza (barrancos, senderismo, escalada…).

Sin que el “anda y vete a cagar al monte” se considere apología de delito ecológico, tan sólo decir que en las mejores condiciones una mierda humana tardará más de un año en desaparecer, le sobrepasará en el tiempo el papel higiénico si es que lo utilizas y ya muérete si hablamos de pañales, compresas o tampones.

Una ñasca sin tapar adecuadamente se convierte en un aromático y poco favorecedor visualmente foco de infección rodeado de moscas como elefantes. Algunos de los “bichitos” protozoos que campan a sus anchas en las boñigas humanoides son la Giardiasis y el Criptosporidio (si alguna vez tengo un hijo, le pondré este último nombre tan molón) que producen una enfermedad que puede contraerse al beber agua infectada por depósitos fecales.

Al hacer un agujero en la tierra y enterrar las heces, evitamos que los organismos causantes de enfermedades se propaguen. No hace falta cavar un hoyo medida tumba, con que entierres tu “caca-frutti” a 20 cm del suelo en un terreno seco es suficiente. Si remueves con un palo el regalito y lo mezclas con tierra acelerarás el proceso de descomposición, pero claro, ya sé que es pedir demasiado y que esta acción sólo la harías si te hubieses tragado el anillo de oro y diamantes de la boda de la abuela.

Es muy importante no defecar a menos de 60 metros de zonas cerca de cursos de agua o con previsión de inundarse por alguna razón. Si excretas a temperatura bajo cero permanentemente, debido a la inexistencia de actividad bacteriana, directamente la recomendación es llevarse la mierda de allí.

Por supuesto, el papel higiénico (y las toallitas, compresas…) hay que llevárselos para tirarlos a un sitio más adecuado, léase basura por tu bien, aconsejamos llevar encima (o debajo) bolsas con cierre estanco del tipo de las que venden para los alimentos.

Así que reflexionando sobre todas estas normas de educación e higiénicas, hemos creado nuestro propio “modus operandi”:

1 - Esconderse y agazaparse detrás de unos matorrarles con cuidado de no desollarte el trasero si el arbusto es espinoso. Te aseguras de que no estés culo mirando a alguna carretera, colegio o monasterio de monjas.

2 – Se hace un hoyo en la tierra seca con alguna piedra, palo o con los pies.

3 – Se caga, defeca, depone, evacua, excreta, descarga, se hacer de vientre, o simplemente se hace caca (¡cómo mola el word reference de sinónimos del “internete”!). Se limpia uno con unos cantos lo más lisos y redondeados posibles evitando nuestras “sufridas en silencio” o sino con los helechos u hojas de los alrededores. Se recomienda saber distinguir de las ortigas.

4 – Se tira con cierta delicadeza una piedra de cierto tamaño encima de la boñiga para que ningún afortunado lo pise. Se tapa el hoyo.

5 – Nada más llegar a casa, se acuerda uno de lavarse bien el trasero y de quitarse las zurraspas de donde se encuentren, textiles o enganchadas en los tarzanetes.

Fuente descachifollada: desnivel.com

Ahora que tenemos el culo desatrapado,vamos a por la receta de los atrapaculos, úsease bayas de escaramujo de rosal.

El escaramujo, garamitos, tapaculos o bayas de rosal cultivado o silvestre se utiliza principalmente por su riqueza en vitaminas: carotenoides y sobre todo la vitamina C (8 veces mas que una naranja). Las bayas cocinadas en forma de jaleas, mermeladas o vino sirven para tonificar y se recomiendan en estados convalecientes o de anemia.

Por su contenido en taninos las bayas son adecuadas para tratar la diarrea y para la digestión. Cuece unos 50 grms de bayas de escaramujo en un litro y medio de agua. Contra la diarrea, bebe tres tazas al día. Conserva el preparado en un lugar fresco no más de 48 horas.

Jalea de escaramujos de rosas silvestres o de jardín urbano

foto y receta escachifollada de : micocina

Se consigue una jalea acidulada. Las jaleas se usan igual que las mermeladas, las puedes usar untadas en pan, con queso, o para preparar pasteles o para glaseados de carnes a la brasa.

Si quieres la jalea transparente y que no se enturbie, cuando cuezas el zumo con el azúcar, retira la espuma que se vaya produciendo.

* 1 kg de bayas de escaramujo muy maduras
* 1 litro de zumo de manzana (sin azúcar añadido) o de agua
* Azúcar la cantidad que se suele usar es de 100 grs por cada 100 ml
* El zumo de medio limón
* Esencia de vainilla (opcional)

¡¡ A ello!

1 - Lavar las bayas de escaramujo y cortarlas por la mitad o directamente pasarlas con la batidora

2 - A una olla con el litro zumo de manzana o el litro de agua y cocer durante 30 minutos a fuego lento. Colar por un colador con gasa o por un chino.

2 Bis- Dejar reposar dos horas

3 – Pesar el líquido que nos ha salido y añadir la misma cantidad de azúcar, el zumo de medio limón y unas gotas de esencia de vainilla.

4 – Vuelve a cocer removiendo de “allá pa cuando ” hasta que veas que adquiere textura de jalea.
Deja enfriar un poco y mete la jalea en botes esterilizados cerrando herméticamente. Guarda en el frigo.

Vino de escaramujo:

* 200 gramos de bayas de atrapaculos
* 100 gramos de azúcar
* Tres tazas normales de vino blanco.

1 – Quitar las semillas a las bayas

2 – Añade el azúcar y el vino, y dejar macerar una semana.

3 – Al cabo de este tiempo, filtra

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Crema de Cebolla Caramelizada Creativa


Foticos y receta de los crujientes de queso de :Pimientarosa que es un apetecible blog donde encontraréis entre otras cosas “Cocinar sin Recetas”, para los que pasan de medidas y les gusta improvisar.

Cuando la camarada Yolanda Lucas Sin Pelucas me mandó esta receta y vi la cebolla como ingrediente principal, varias preguntas se apelotonaron en mi mente… ¿a la extendida práctica de “pelarse la cebolla” se la denomina “onion-ismo”?. ¿Es razonable que las plantas que te hacen reír estén prohibidas y las que te hacen llorar se puedan obtener y consumir libremente?.
Con la cabeza acebolletada por tan relevantes preguntas me dispongo a pasaros la receta presupuesto mierdaeurista elevada a “bocato di cardinale”.

Crema de Cebolla Caramelizada Monodosis (para un mierdaeurista solitario)

* Una cebolla grande ande o no ande
* Un chorrito de Aceite de oliva
* Agua cantidad para cubrir la cebolla frita.
* Un flush de Sal.
* Media Pastilleja de caldo de verduras
* Medio puñadejo de Azúcar

1 – Picas la cebolla antes de que ella te pique a ti y la sofríes en un poquito de aceite y sal. No olvides marearla cada dos por tres.

2 – Cuando empieza a estar transparente, le echas medio puñadejo de azúcar. Déjala que se dore y caramelice. Aparta un poco de cebolla caramelizada para la puesta en escena de después.

3 – Después cubre lo justito con agua y cueces y “enriqueces” con la pastilla de caldo vegetal hasta que está bien tierna.

4 – Si es necesario, le puedes quitar un poco del agua de la cocción antes de triturarla, la idea es que la crema quede espesita, sin necesidad de haber añadido patata, ni nata ni quesitos ni aditamentos de esos que nos descuadran el presupuesto.

Para darle un puntejo de creatividad

1- Pon al enano de la casa a rallar el queso curado que lleva meses por tu casa adquiriendo la textura de un meteorito.

2 – Con las lascas de queso, forma pequeñas formas circulares y dorarlas en una sartén con una gota de aceite o de mantequilla. Cuidado que enseguida se tuesta y se pega. Sácalas y déjalas en una rejilla para que se mantengan crujientes para meterlas el diente.

Os sorprenderá lo suave que queda y lo que reconforta, para las noches de invierno que se aproximan. ¡Probadlo!

Rosquillas esponjosas y facilonas en 10 minutos


Rosquillas esponjosas y facilonas aromatizadas al jengibre, anís y canela

No señor, estas rosquillas no son unas rosquillas del montón (aunque os las comeréis a montones). Son rosquillas esponjosas y facilonas de hacer (no hay que dejar reposar la masa, ni son esas rosquillas secas y terrosas que se te quedan pegadas en el gaznate cuando las engulles. Esponjosas, facilonas y aromatizadas al jengibre y canela, y hechas en tiempo record, mientras tenéis a los invitados-okupa en el sofá esperando la merendola.

Pilla los ingredientes de a continuación y a la batidora o thermomix con ellos, a darles cuatro meneos bien dados:

* Un huevo

* 4 o 6 cucharadas de azúcar (según el grado goloso del equipo practicante de la receta)

* Medio sobre de levadura en polvo tipo Royal (el medio paquete que te sobra, esnífale por las napias si quieres tener una experiencia psicotrópica con levitación incluida).

* Un chorrito de anís tipo del mono, castellana… (yo le he metido un chorreón de whisky y no ha habido quejas)

* Dos cucharadas de semillas de anís verde, salteadas antes en una cucharada de aceite de girasol. Si este ingrediente te incordia en sobremanera y no tienes a mano, con el chorreón de licor que le eches te sobra y te basta.

* Zumo de una naranja

* Medio brick de nata líquida de cocinar (opcional, ¡esto es opcional!, que luego “me ponéis verde” por incluir nada más y nada menos que nata líquida en una receta mierdaeurista.

* 1/4 de cucharadita de jengibre en polvo (puedes pasar del “jengi” si no te pone su peculiar toque de sabor y aroma).


Ahora toca amasar a mano, no sufras que
son dos meneos y listo.

* Harina de repostería o de la normal de trigo que tengas por casa. La cantidad es la que admita el “gua-gua-rreteo” que tenemos entre manos. La cantidad necesaria es la que necesites hasta que consigas una masa que justo no se te pegue a los dedos-porra que ostentas. (1/2 kg más o menos para que te orientes).

Con la ayuda visual de la foto se supone que sabréis que hacer con la masa que habéis tenido entre manos. Sólo avisaros de que NO moldéis las rosquillas muy regordetas, que se fríen enseguida por fuera y no da tiempo a que se cocinen bien por dentro.

* Aceite de girasol para freír las “rosquis”. Importante: fríe las rosquillas con el aceite a temperatura media, sin que llegue a humear, que se achicharran por fuera y se quedan crudas en el interior.

* Azúcar glass (pulveriza con la batidora azúcar normal), la mezclas con la canela y santas pascuas. Espolvorear con la mezcla “azucarcanelistica” las rosquillas nada más freírlas.

Seitán “carne vegetal” 1 kilo por 2 euros, hecho directamente desde la harina

El seitán para los que no lo conozcan, es la proteína vegetal o gluten del trigo que se utiliza como sustituto de la carne animal. La textura y esponjosidad que adquiere una vez cocinado junto con salsa de soja, jengibre y alga kombu le convierte en uno de los alimentos más similares a la carne animal. Seitán versus carne animal: el seitán tiene más proteínas, es más digerible, sin colesterol, tiene menos grasa, menos sal, menos calorías y claro está, no existe ningún tipo de sufrimiento animal en su producción.

El proceso para conseguir seitán directamente desde la harina de trigo es muy sencillo y más barato que hacerlo desde el gluten de trigo comprado. Un kilo de seitán, hecho en casa cuesta 2€ contra los 4 euros que cuesta los 300 grms de seitán comercializado.Tan sólo hay que amasar, lavar y, finalmente, cocer.

* 1 kg. de harina de trigo normal.
* 1 litro de agua del grifo
* Un vaso de salsa de soja.
* 1 cabeza de ajos.
* 1 cucharada sopera de jengibre rallado o en polvo.
* 20 cm x 5 cm de alga kombu seca (de venta en herbolarios o establecimientos de productos orientales), pero si no tienes no pasa “na de na”, puedes hacer el seitán igualmente.

Elaboración:

1- Mezcla la harina con el agua suficiente como para hacer una masa que no se te pegue a esos dedos-porra que luces.Amasa y disfruta del “guarreteo” que conlleva manipular esta “plastelina” comestible.

2 – Cuando tengas la “pelota” de harina bien amasada la abandonas ahogándose en agua en cualquier cacharro hondo, durante 45 minutos.

3 – Cambias el agua (que se habrá vuelto blanquecina por el almidón que se va disolviendo en ella), y vuelves a “lavar” (sin detergente, que no te vamos a llamar guarro/a por ello) la masa echando agua limpia y cambiándola hasta que el agua salga limpia y transparente.Esto significa que ahora sólo queda el Seitán (gluten o proteína del trigo).

¡¡Socorro,coño, ¿qué son esos pegotitos más oscuros que están apareciendo en la masa y que antes no estaban?,¡ya la he liado!…tranqui, que esos pegotes más oscuros son el glutén o proteína del trigo, eso es que vas bien.


Pillas esa bola de masa más oscura y porosa, la mezcla con especias a tu gusto y la pones a cocinar a fuego lento durante 45 minutos a partir de que empiece a hervir en un litro de agua, el vaso de salsa de soja, el jengibre, la cabezota de ajos y el alga Kombu si la tienes a mano.

Transcurridos los 45 minutos, apagas el fuego y lo dejas enfriar.

Conservación del seitán:

Cuando el seitán esté frío lo puedes lonchear, cuadricular, filetear o cortar como te dé la real gana. Cocínalo como cocinarías cualquier pieza de carne animal…empanado, frito, en estofados, como albóndigas o hamburguesas, croquetas, en salsa,a la plancha con un chorrito de aceite, como relleno de lasañas, en sopas…etc, etc. Al tener un sabor suave le viene bien que lo cocines con algún sofrito, aliño, salsa de soja, o le agregues especias.
En el frigo dura tres o cuatro días, pero no tienes ningún problema si lo quieres congelar para usarlo cuando lo necesites.

MUY IMPORTANTE: El seitán, prohibido para las personas con intolerancia al gluten.

Fuente : ecocosas

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