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¿Has comido carne humana hoy?

¿Has comido carne humana hoy?.

Llegas a tiempo, hoy, en el menú que te hemos preparado toca una de canibalismo televisivo, valga la rebundancia.

* “Presunto y solidario” objetivo de un programa holandés, concienciar a la sociedad con el tema “donación de órganos”.

*  Herramienta para la citada reflexión, dos engominados y “civilizados” ciudadanos degustando en directo carne humana. Previamente, los presentadores acudieron a un carnicero para que les indicase que parte era más suculenta de su anatomía. Luego pasaron por el cirujano para que les extrajera un trozo de abdomen y otro de glúteo para el posterior banquete.

Un cocinero preparó la cena de Dennis Storm y Valerio Zeno. En directo, uno degustó parte del abdomen del contrario, y el otro, la nalga de su compañero. Eso si, todo muy civilizado y muy “monos” ellos, con sus trajes y su kilo de gomina. Se nota que controlan el protocolo a la mesa. Solo hay que ver con que delicadeza el “lechuguino” repeinado sujeta el tenedor con el pedacito de culo (o nalga, para los más “fisnos”) de su compañero.

Canibalismo televisivo vs antropofagía tradicional.

Sin juzgar, condenar o justificar, ¿qué se remueve en las entrañas de un ser humano cuando practican el canibalismo?. El canibalismo es un hecho cultural, diferente al nuestro. Tiene más relación con el refinamiento de una civilización y sus ritos que con la barbarie o el salvajismo que encontramos en la naturaleza o en un show televisivo.

Los etnólogos, estudiando la pluralidad de culturas salpicadas por el planeta azul,  han llegado a la conclusión de que el canibalismo se puede traducir en un culto al muerto.  Conseguir volver a “darle vida” dentro de la tribu. Y transfiere las energías del muerto a  los vivos. Eso se llama solidaridad en estado puro. Solidaridad desde ultratumba para la comunidad.

¿Incivilizados y bárbaros?. Ellos se sorprenderían de ver lo “civilizada” que es nuestra cultura tratando a los cadáveres. No morimos en casa, lo hacemos en un despersonalizado hospital. Nos trasladan a un fría y anónima sala en un deposito. Encierran nuestro cuerpo en una caja de madera y nos abandonan en una gélida y desconocida tierra para ser pasto de gusanos y “gusarapos” que pudrirán nuestra carne convirtiéndola en carroña. ¡¡Civilizados y asépticos, si señor!!. Y si la barbarie no estuviera allí donde creemos. Y si como dice Tintín en el Congo :  casi nunca reflexionamos ni comprendemos y nos limitamos a condenar. 

El canibalismo va intrínsecamente unido a la historia del ser humano lo queramos o no. Mucho antes del solomillo de buey el hombre de las cavernas de Perigord se zampaba a sus semejantes sin pestañear. Más de lo mismo en Atapuerca en España. Actualmente los Indios guayaki en la selva paraguaya, comen “chicha” humana en cuanto las autoridades se despistan. En la revolución francesa allá por 1789 también hubo coqueteos “canibalisticos”. A madame Sosson tuvo el capricho de comerse el corazón del viconde de Belzunce  cuando le ajusticiaron. No hace tanto, unos supervivientes de un accidente aéreo en los Andes practicaron antropofagia para sobrevivir. Y así, cientos de casos en el periplo del hombre en su caminar por la bolita donde vamos subidos.

Para todos los que disfrutan pensando y andando con pasos laterales. Antimanual de Filosofía de Michel Onfray

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