Al igual que casi todas las webs, este sitio utiliza cookies. Al navegar aquí estás aceptando el uso de cookies. Más información en Política de cookies

“Bechamel” hecha con agua que te puede salvar el pellejo (incluye socorrido pastel de pasta)



Publicidad google

Hoy toca un truco del almendruco para salvar el pellejo. La socorrida y (cachonda) receta se la agradecéis a la camarada Solo Ojos Tres, que nos la ha mandado muy amablemente (acepta souvenires, jamones, piropos con arte, gominolas, y ovaciones con canciones).

POSTUREO DE PASTEL DE PASTA GRATINADO (o de como una bechamel sin bechamel me salvó el pellejo)

Esta receta se me fue manifestada en estado de trance histérico, con mis suegros sentados en el salón, por visita dominguera a traición y sin atenuantes.
Con la despensa sólo poblada con un paquete de macarrones, una lata de champiñones, un huevo por el que recé a varias deidades no estuviera malo, mantequilla que ya era como de la familia del tiempo que llevaba en la nevera…
* Harina
* Queso para salvar el gratinado
* Sal y especias que os molen o tengáis.

El primer paso, es preparar una cutre pasta como en cualquier domingo de resaca que se precie: Cueces los macarrones, sofríes los champiñones. ¿Te vas a quedar tan ancho? Pues imagina lo que dirá tu santa suegra cuando le sirvas “eso” para deleite de su paladar.

¿Cómo salimos de ésta? ¡¡Postureo, coño!! El truco para que este engendro culinario pase el “test suegril”, es una falsa bechamel hecha con agua y paciencia:

En una sartén a fuego más bien bajo derrites la mantequilla para resucitarla, y tostamos la harina en ella (tostadla bien para que tenga fuerza, con mucho cuidado que no se queme, que solo va a llevar agua). El resto es respirar hondo e ir añadiendo agua caliente a los pocos y remover, remover, remover incansables, para que se vaya fraguando nuestra bechamel de postín. Como toque final, sal, alguna pastilleja tipo “¿cueces o enriqueces?” y alguna especia que tengáis por casa para darle sabor a algo, a poder ser orégano y pimienta o algo que recuerde a la fina cocina italiana, que el subconsciente en estos casos ayuda mucho.

Pues ya tenemos a los actores de nuestra farsa, ahora sólo queda maquillarlos y esperar el aplauso:

En una fuente para horno ponemos los macarrones cocidos y los mezclamos bien con el huevo batido. Por encima los “champis” sofritos, y lo cubrimos con nuestra flamante diva de la bechamel. En la cúspide del tinglado colocamos queso (si es en lonchas la presentación es más “cremosa”, pero con cualquier formato se apaña) y al horno a gratinarse hasta que el queso se funda y se dore.

La comida fue un éxito hasta que mi bienamada suegra me pidió la receta… en estos casos de desesperación recomiendo mentir como bellacos e inventarse ingredientes. ¡Es un plato de pasta! Puede llevar cualquier cosa. La salsa de champiñones, puede ser de lo que vuestra mente elucubre, y los macarrones pueden ser desde estrellitas de la sopa (¡muchas!) a placas de lasaña y presentar el plato así.

Desde ese día, el pastelito de pasta me es un plato muy socorrido.

Un saludo!




1 comentario sobre ““Bechamel” hecha con agua que te puede salvar el pellejo (incluye socorrido pastel de pasta)”

  1. Amparo dice:

    Olé la imaginación que tienes, me ha encantado tu receta.
    Te mando muchas gominolas y piropos.

Deja un comentario

Sidebar3 : Please add some widgets here.